Establecer un presupuesto es básico para no llevarse sorpresas a fin de mes

Establecer una planificación financiera es básico para no llevarse sorpresas a fin de mes y descubrir que se está en números rojos. Lo normal es tener en la cabeza los ingresos que se generan de forma mensual, ya que muchas veces provienen de una nómina y son sencillos de controlar. Con los gastos, no es tan fácil, ya que no todos los meses son los mismos. Es posible tener unos fijos y otros que son trimestrales o anuales, como seguros, recibos, etc. Por eso es importante tener una buena planificación financiera en las finanzas personales, con el rigor necesario para no llevarse sustos.

Aquí puede ayudar la banca online, ya que en muchas ocasiones ofrece un resumen de resultados, por ejemplo a través de unos gráficos, con los que hacerse una idea de los gastos e ingresos. También permite clasificar automáticamente los recibos y los pagos realizados con la tarjeta en diferentes partidas de gasto. Si se compra en un supermercado, irá a alimentación y gastos del hogar; si se cena en un restaurante y se paga con tarjeta, en ocio…

Hacerlo de forma automática no es del todo preciso, ya que en muchas ocasiones la nómina se cobra a final de mes y se gasta en el siguiente. Quizás por eso sería interesante que el presupuesto contemplara los ingresos que se tienen así como los gastos en los que se incurre que se imputan a lo largo del mismo. De esta forma, se sabrá si se tiene margen o no para darse un capricho, hay que apretarse el cinturón o planificar una serie de gastos con la tarjeta de crédito para pagar al mes siguiente.

Establece un presupuesto mensual

Gracias al presupuesto, se tendrá el rigor financiero necesario para que exista un equilibrio entra la partida de gastos y la de ingresos. Se pueden establecer diferentes perfiles, en función de si se busca un presupuesto enfocado al ahorro o simplemente lo que se puede hacer es cumplir con el gasto corriente.

Por un lado, se imputarán los ingresos, que suelen venir en forma de nóminas o sueldos. De aquí se irán descontando los gastos fijos que llegan cada mes, como la hipoteca, el préstamo del coche, la comunidad o el colegio de los niños, por citar algunos ejemplos. Estos gastos pueden tener siempre la misma cantidad, como la letra del coche, o ser variables, como el caso del recibo de la tarjeta de crédito.

Gracias al presupuesto, se tendrá el rigor financiero necesario para que exista un equilibrio

 

También hay que tener en cuenta los gastos periódicos que no son estrictamente mensuales, como pueden ser luz, agua, comunidad de vecinos, seguros de hogar o auto y similares. Habrá meses que debido a uno de estos gastos no habituales el presupuesto se pueda descuadrar, pero siempre será preciso contemplar que en el mes X llegará el seguro del coche, de modo que se tenga ahorrada la cantidad necesaria para hacer frente al cargo.

 

Si en alguna ocasión se ha olvidado alguno de ellos y se ha producido alguna tensión de tesorería, suele ser una de las principales razones para poner orden en las finanzas personales y familiares. Por eso, el presupuesto debe ser algo global, que mire a medio plazo a lo largo de todo el año y no quedarse sólo con el gasto corriente del mes, ya que de otra manera no se hará la provisión de fondos necesaria para hacer frente a estos gastos de periodicidad variable.

Fija los principales eventos financieros, hipoteca, recibos y tarjetas

Es fundamental tener fijados en el calendario y planificados los principales eventos financieros para poder hacerlos frente. Alguno de los más habituales son:

– Hipoteca, que siempre suelen pasarla el mismo día del mes. Es necesario tener la provisión de fondos necesaria para hacer frente a la misma, ya que es uno de los gastos más importantes en las economías. Si por cualquier motivo la hipoteca se pasa en una fecha que no es la más adecuada, siempre se puede negociar con la entidad financiera. Por ejemplo, en lugar de pasarla a final de mes cuando todavía no se ha ingresado la nómina, que llegue a primeros, justo después de dicho ingreso.

– Recibos, teniendo en cuenta la periodicidad de los mismos (mensual, bimestral, trimestral, etc.) y si son gastos fijos o variables en su cantidad. En todo caso, hay que tener la cantidad adecuada para hacerles frente. Habrá meses que en el presupuesto sobre dinero, pero en otros faltará o se irá más justos con los recibos variables.

– Tarjetas de crédito, que nos suelen pasar el día 5 de cada mes con los gastos del mes anterior. Es una herramienta financiera para ajustar el presupuesto, ya que permite llevarse algunos pagos a otro mes si en el vigente el margen de gasto es más ajustado. Además, se pueden financiar algunos pagos que superen una determinada cantidad, aplazando los mismos durante el periodo de meses que se estime conveniente.

Estos eventos e instrumentos financieros que les acompañan deben siempre usarse con criterios de prudencia y responsabilidad. Preguntar todas las cuestiones que no nos queden calaras es una manera de empezar a tomar el control de nuestras finanzas.

Saca provecho de tu planificación financiera

Una vez que se ha establecido la planificación adecuada, es hora de ver cómo este rigor presupuestario da sus frutos. Si se ha realizado bien el presupuesto con todos los pagos y no se ha sobrepasado el gasto corriente, seguro que no se va a tener ningún imprevisto. A veces se suelenutilizar ingresos adicionales a la nómina mensual, como serían las pagas extras de verano o Navidad, para irse de vacaciones o disfrutar de algunos caprichos que no son posibles el resto del año.

Otra cuestión que hay que tener en cuenta es la liquidación del IRPF. En la planificación anual debe considerarse que el IRPF se aplica en nuestra nómina y se liquida una vez al año en la declaración de la RENTA de la Agencia Tributaria.

Es una de esas contingencias para las cuales, si no se han planificado bien, puede suponer un grave problema cuando conocemos la cantidad que nos toca pagar. En todo caso hay que saber que dicha cantidad siempre se puede abonar en dos plazos.

Destina una parte de tus ingresos al fondo de emergencia

Por último, en todo presupuesto tiene que haber una partida que va destinada al fondo de emergencia o el ahorro. Lo ideal es que un 10% de las ganancias vaya a dicho fondo. De esta manera, si mañana se pierde el trabajo, se tiene una reducción de jornada laboral o se ha producido un gasto imprevisto, siempre se puede hacer frente a dicho ahorro.

También se puede invertir este fondo de maniobra, pero se debe hacer en productos financieros que permitan disponer del mismo en cualquier momento. No se debe olvidar que el objetivo del mismo no es otro que dar a su propietario la tranquilidad necesaria de disponer de efectivo ante un imprevisto.

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