Cómo poner al bolsillo en forma para no tener problemas de salud

Los expertos coinciden: ojo con las malas decisiones económicas porque repercuten directamente, no solo en el estado físico y mental sino también en el de la familia. Lo mejor es vigilar el bolsillo, como se vigila cuerpo y mente, para que la salud no se resienta.

Es frecuente tener objetivos de ahorro materiales como comprar un producto determinado, hacer una reforma en casa o irse de viaje. Sin embargo, no se suelen añadir a esta lista, cosas tan importantes como vivir sin estrés por temas de dinero o dormir sin preocupaciones económicas. Si es habitual cuidarse con una buena dieta y hacer ejercicio regularmente, ¿por qué no preocuparse con las finanzas personales para encontrarse bien?

La relación entre salud y finanzas está más que comprobada. Los problemas de dinero conllevan un sufrimiento que conduce a tener síntomas de angustia, tristeza, insomnio, sensación de pérdida de control sobre su vida y, en casos extremos, ideas de suicidio. Por no hablar de los problemas físicos que acarrea el tener que renunciar a hábitos saludables, como llevar una alimentación correcta, lo que acaba afectando también a las personas que dependan de uno.

Existen estudios que indican que un nivel adecuado de conocimiento financiero supone que las personas estén más preparadas financiera y psicológicamente, y esto conduce a menos ansiedad. Entre estos estudios destacados se encuentran los desarrollados en la Universidad de Osaka, cuyos datos fueron recogidos a través de una encuesta nacional en Japón entre diciembre de 2011 y mayo de 2012 (Kadoya y Khan 2016). Los estudios concluyen que la falta de educación financiera puede ayudar a explicar la ansiedad y estrés en edades cercanas a la vejez puesto que la alfabetización financiera permite a las personas a estar más preparados financieramente y psicológicamente para la vejez. La alfabetización financiera afecta el comportamiento de los hogares en relación con las inversiones, la planificación de la jubilación, la acumulación de riqueza, y otras cuestiones conexas.

La calidad de vida depende de factores externos que no se puede controlar, pero también del comportamiento financiero. Lo mejor, para evitar situaciones negativas, es cuidar el bolsillo con hábitos saludables como los siguientes.

Tratamiento personalizado

Un estudio de la Universidad de Cambridge asegura que el dinero solo da la felicidad cuando se utiliza de una forma acorde a la personalidad de cada uno y cumple con sus necesidades psicológicas. Por ejemplo: una persona con ingresos altos pero con una personalidad austera, sentirá menos estrés si no derrocha el dinero o hace grandes inversiones.

La salud mental saldrá ganando si existe un comportamiento financiero coherente con la forma de ser de cada uno, aunque sin dejarse llevar demasiado por las emociones. El mismo estudio de Cambridge advierte que las personas más extrovertidas que participaron en el estudio, gastaron hasta 73$ más al año, en ocio nocturno, respecto a las más introvertidas, que prefirieron invertir en su bienestar físico. Evidentemente, este tipo de decisiones financieras también afectan a la salud.

Ejercicio constante

Conseguir los objetivos de ahorro que uno se proponga, aumenta la satisfacción y el bienestar de la persona, lo que repercute positivamente en su salud. Si hay perseverancia en esta disciplina, habrá más tranquilidad y se reducirá considerablemente la ansiedad respecto al dinero.

Vigilar la alimentación

Las finanzas se nutren de los ingresos que se generan. Es bueno seguir una dieta, en forma de presupuesto, para controlar con cuánto dinero contamos y cómo se debe distribuir.

Ir al médico

Firmar algo sin entenderlo, puede poner en peligro la salud financiera. Si se está pensando en hacer alguna inversión o adquirir un producto financiero y no se cuenta con toda la información que se necesita, lo mejor es acudir a un asesor financiero que ayude a tomar la mejor decisión.

Cuidado con los kilos de más

El exceso de deudas puede acabar arrastrándonos a un problema económico, que ponga en peligro la tranquilidad, bienestar y sobre todo, salud. Lo mejor es evitarlas huyendo de las compras a plazos y del hábito de encadenar un préstamo con otro.

Si se cuidan de nuestras finanzas con estos gestos, se eliminará el estrés, se generará bienestar y se podrá ser más optimistas. Así se conseguirá tener una mente sana en un cuerpo sano… con un bolsillo sano.

En el Centro para la Educación y Capacidades Financieras se encuentra toda la información relevante sobre educación financiera en el mundo.

¿Te pareció interesante?
¡Compártelo!